El sol brillaba con fuerza sobre el pueblo costero, iluminando cada rincón de la pintoresca plaza donde Clara y Lucas habían decidido reunirse para planificar los últimos detalles de su boda. Las olas del mar rompían suavemente a lo lejos, acompañadas por la brisa salina que traía consigo el aroma de los eucaliptos. Todo en ese escenario parecía cómplice del amor que los unía.
Clara, con su vestido vaporoso y el cabello recogido en un moño informal, se sentó en una de las mesas al aire libre de