Capítilo 7

Una hora más tarde, la tranquilidad de la villa Wilson fue interrumpida por el sonido del timbre.

Angelina bajó rápidamente.

Al abrir la puerta, encontró a un mensajero sosteniendo un gran sobre de papel kraft.

—¿Señora Wilson?

—Sí.

El hombre le entregó el paquete con una sonrisa profesional.

—Es una entrega para usted. Que tenga un buen día.

—Gracias.

En cuanto el mensajero se marchó, Angelina cerró la puerta con suavidad.

Observó el sobre durante unos segundos.

No había ningún nombre de remitente.

Solo el suyo, escrito con grandes letras negras.

Una extraña sensación de incomodidad se apoderó de ella.

Dudó por un momento, pero finalmente abrió el sobre con cuidado.

Varias fotografías cayeron inmediatamente sobre el suelo de madera.

Su corazón dejó de latir por un instante.

Se agachó para recogerlas.

En la primera imagen, Jordan estaba sentado frente a Camille en un salón privado de un hotel.

En la segunda, el ángulo de la fotografía hacía parecer que Camille sostenía su mano con ternura.

En la tercera, ambos se miraban con una intensidad que parecía la de dos personas enamoradas.

Angelina sintió que sus dedos se enfriaban.

Ella conocía a Jordan.

Una parte de ella se negaba a creer lo que estaba viendo.

Pero...

Aquellas imágenes parecían contar una historia completamente diferente.

En ese momento, una hoja doblada cayó del interior del sobre.

La recogió con una mano temblorosa y la abrió.

Solo había unas pocas líneas escritas.

«¿De verdad creías que podrías quedarte con Jordan? Él nunca te ha amado. Solo eres un error que está a punto de borrar. Firma los papeles del divorcio antes de que sea demasiado tarde.»

Al leer aquellas palabras, sus piernas dejaron de sostenerla.

Se dejó caer sobre el sofá, abrazando las fotografías contra su pecho.

Las lágrimas comenzaron a deslizarse en silencio por sus mejillas.

Quería creer que era una broma cruel.

Una mentira.

Un montaje.

Pero, aunque no quería aceptarlo, los recuerdos de las últimas semanas regresaron a su mente.

Las llegadas tarde de Jordan.

Su mirada cada vez más distante.

Las fechas importantes que olvidaba.

Las comidas que ya casi nunca compartían.

Los silencios que poco a poco habían llenado su hogar.

Todo aquello alimentaba una duda que ella intentaba desesperadamente ignorar.

Llevó una mano a su pecho.

Sentía como si su corazón estuviera siendo apretado lentamente.

En ese instante, su teléfono comenzó a vibrar.

El nombre de Jordan apareció en la pantalla.

Angelina respiró profundamente.

Se limpió rápidamente las lágrimas antes de contestar, intentando que su voz sonara normal.

—¿Hola...?

La voz tranquila de Jordan llegó al otro lado de la línea.

—Esta noche habrá una cena de gala organizada por la Cámara de Comercio. Prepárate. Saldremos a las siete.

Durante unos segundos, Angelina no pudo responder.

Desde que se habían casado, Jordan casi nunca la había llevado a eventos oficiales.

Su corazón comenzó a latir un poco más rápido.

¿Era finalmente una oportunidad para acercarse a él?

¿O simplemente otra obligación?

Tragó con dificultad.

—Yo... estaré lista.

—No llegues tarde.

La llamada terminó inmediatamente.

Angelina mantuvo el teléfono contra su oído unos segundos más, como si esperara escuchar nuevamente su voz.

Después bajó lentamente la mano.

Sus ojos volvieron a posarse sobre las fotografías esparcidas frente a ella.

Las guardó cuidadosamente dentro del sobre antes de cerrarlo.

Una sola pregunta ocupaba ahora todos sus pensamientos.

¿Esta cena sería una última oportunidad para salvar su matrimonio...

¿O marcaría el verdadero comienzo de su separación?

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