Capítilo 8

A las seis y media de la tarde en punto, Angelina bajó lentamente los escalones de la villa Wilson.

Cada paso que daba era cuidadoso.

Había pasado más de una hora preparándose, no por vanidad, sino porque una pequeña parte de ella todavía esperaba que aquella noche fuera diferente.

Llevaba un elegante vestido azul noche que resaltaba delicadamente su figura. Su largo cabello castaño caía en suaves ondas sobre sus hombros, y un maquillaje discreto apenas lograba ocultar el cansancio dejado por las últimas noches difíciles.

Frente al espejo, había intentado convencerse de que seguía siendo aquella mujer feliz que tres años atrás había elegido casarse con Jordan.

Pero sus ojos contaban una historia completamente diferente.

Cuando llegó al salón, la puerta principal se abrió.

Jordan acababa de llegar.

Levantó la mirada hacia ella.

Durante unos segundos permaneció en silencio.

Sus ojos recorrieron el vestido, su rostro y su cabello cuidadosamente arreglado.

Angelina estaba hermosa.

No podía negarlo.

Una emoción extraña apareció en su mirada, pero desapareció casi de inmediato.

Como siempre, volvió a levantar esa fría barrera entre ellos.

—Vamos tarde.

Solo fueron dos palabras.

Sin cumplidos.

Sin una sonrisa.

La pequeña esperanza que acababa de nacer en el corazón de Angelina se apagó lentamente.

Ella bajó la mirada antes de tomar su bolso.

—Está bien.

No hizo ninguna pregunta.

No le pidió que le dijera si se veía bonita.

Con el tiempo, había aprendido a no esperar de Jordan cosas que él ya no estaba dispuesto a darle.

Salieron de la villa y subieron al coche.

Durante todo el trayecto ninguno de los dos dijo una palabra.

El silencio ocupaba todo el espacio entre ellos.

---

Una hora más tarde, el coche se detuvo frente al prestigioso Royal Lancaster Hotel.

Esa noche se celebraba la gala anual que reunía a los empresarios más influyentes de Inglaterra.

Apenas llegaron, los periodistas corrieron hacia ellos.

Los flashes de las cámaras iluminaban constantemente la entrada.

—¡Señor Wilson, por aquí!

—¡Una sonrisa para los fotógrafos!

—¡Mire hacia nosotros!

Jordan bajó primero del vehículo.

Como siempre, todas las miradas se dirigieron hacia él.

El presidente del Wilson Group era conocido por su éxito, su poder y esa actitud fría que al mismo tiempo fascinaba e intimidaba a las personas.

Se acomodó tranquilamente la chaqueta antes de girarse hacia Angelina.

Durante un segundo dudó.

Luego, frente a todos los presentes, le tendió la mano.

Angelina se quedó sorprendida.

Su corazón dio un pequeño salto.

Hacía mucho tiempo que Jordan no hacía algo así.

Observó su mano extendida durante unos segundos antes de colocar suavemente la suya sobre ella.

El contacto fue breve.

Pero para ella significaba mucho.

Caminaron juntos por la alfombra roja.

Los flashes iluminaron cada uno de sus pasos.

Por primera vez en meses, Angelina sintió que parecían una verdadera pareja.

Una pequeña calidez volvió a aparecer en su corazón.

Tal vez aquella noche podía cambiar algo.

Tal vez Jordan todavía estaba intentando acercarse a ella.

Pero esa esperanza solo duró unos segundos.

—¡Jordan!

Una voz femenina resonó detrás de ellos.

Ambos se giraron.

Camille Laurent acababa de llegar.

Llevaba un vestido rojo brillante que atraía todas las miradas. Su sonrisa era perfecta y su seguridad absoluta.

Caminó hacia Jordan como si siempre hubiera tenido un lugar a su lado.

Luego, sin la menor duda, lo abrazó delante de todos.

Los fotógrafos reaccionaron de inmediato.

Los flashes aumentaron.

Angelina se quedó completamente inmóvil.

Su sonrisa desapareció poco a poco.

Jordan se apartó rápidamente del abrazo.

Su expresión se volvió seria.

—Camille... ¿qué haces aquí?

La joven mostró una expresión inocente.

—Fui invitada.

Después, su mirada se dirigió hacia Angelina.

La observó durante unos segundos antes de sonreír.

Una sonrisa que parecía amable por fuera, pero que escondía una clara provocación.

—Buenas noches. ¿Usted debe ser una empleada del Wilson Group?

Angelina sintió que su corazón se apretaba.

Abrió ligeramente los labios, preparada para responder.

Pero Camille continuó antes de que pudiera hacerlo.

—Disculpe, Jordan nunca me ha hablado de usted.

El silencio cayó alrededor de ellos.

Varios invitados comenzaron a observar la escena con curiosidad.

Algunas personas incluso empezaron a murmurar.

Angelina esperaba una reacción.

Esperaba que Jordan dijera algo.

Cualquier cosa.

Que simplemente dijera la verdad.

Que les recordara a todos que ella era su esposa.

Pero Jordan permaneció en silencio.

No la presentó.

No corrigió a Camille.

No salió en su defensa.

Y ese silencio dolió más que cualquier palabra cruel.

Angelina sintió un nudo en la garganta.

Sus dedos se apretaron ligeramente alrededor de su bolso.

En ese momento comprendió lo que realmente significaba ser la esposa oculta de un hombre como Jordan Wilson.

Ante los ojos de todo el mundo...

Ella no tenía ningún lugar.

Y lo más doloroso era darse cuenta de que, en la mirada de su propio esposo...

Tal vez ella también había comenzado a desaparecer.

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