El hotel estaba demasiado silencioso para la tensión que llevaban dentro.
Derek había elegido ese hotel para Chris porque no hacía preguntas: alfombras apagadas, iluminación tenue, personal entrenado para ignorar a hombres que llegaban tarde y dormían aún más tarde. La ciudad se presionaba contra las ventanas en manchas suaves de luz, el tráfico murmurando abajo como un océano distante.
Chris estaba de pie junto a la ventana del hotel, aún con la chaqueta puesta, la corbata aflojada pero no qui