Punto de vista de EscarlataCuando desterré a Luciano, los guerreros dejaron claro que no habría piedad para él.
—Llévalo hasta la frontera —le ordené a Natán—. Asegúrate de que todos sepan que cualquier lobo que lo ayude va a correr la misma suerte.
Observé desde el salón de la manada cómo lo expulsaban. El antiguo Alfa, ahora despojado de su poder, ya ni siquiera podía transformarse en lobo.
—¡Muévete ya! —Natán lo empujó hacia adelante cuando intentó mirar atrás—. Ya oíste a la Alfa Escarlata.