Punto de vista de EscarlataMi risa se desvaneció al observar al hombre arrodillado frente a mí. Era típico de él creer que todavía podía negociar conmigo.
—Recuerda, Luciano —le dije fríamente—. Hace seis años no eras más que un prisionero pudriéndote en las mazmorras de la Manada Sombra.
Se le secó el rostro al evocar ese recuerdo.
—¿Te acuerdas de ese día? —insistí—. Tu padre te mandó a esa falsa misión de paz, ¿recuerdas? Él sabía perfectamente lo que hacía. Quería sacrificar a su propio hijo