Unos días pasaron como una pesadilla interminable para Leon. Cada mañana, le preguntaba a su padre por noticias de Clara, y cada vez la respuesta de Damian era breve y la misma.
—Está estable, Leon. Todavía está luchando.
«Estable» sonaba como una palabra vacía que no significaba nada.
Leon ya no aguantaba. Rogó, suplicó, y finalmente se rebeló, encerrándose en su cuarto en secreto y rechazando la comida hasta que Damian cedió.
Por fin, una tarde, la larga limusina negra del White Pack avanzó l