Esa noche, el extenso patio trasero del White Pack se transformó en un majestuoso anfiteatro natural. Miles de linternas pequeñas colgaban entre los viejos árboles, reflejando una luz dorada sobre el estanque tranquilo. En el centro, se levantaba un escenario sencillo pero elegante, construido con troncos y adornado con plumas de lobo blanco y flores nocturnas de dulce fragancia.
No era una fiesta cualquiera. Era una celebración cerrada, solo para los miembros de la manada. Los lobos se reunier