Anfisa sonreía mientras observaba la escena. El aire estaba lleno de risas y música, y aunque no entendía cada palabra de lo que decían, la atmósfera era tan animada que no necesitaba saber más. Los hombres morenos y carismáticos se movían al ritmo de la música, algunos de ellos ya un poco borrachos, haciendo bromas y bailes torpes pero divertidos.
La vista era tan distinta de lo que estaba acostumbrada. En la mansión de Thomas, todo era tan silencioso, tan contenido. Pero aquí, el bullicio,