131. Misión.
Aurora.
Cerré mis ojos y levanté mis manos para recibir de la diosa el don de cambiar alguna de las circunstancias que habían causado tanto sufrimiento a mis seres queridos.
De repente comencé a sentir mucho frío y mi cuerpo estaba temblando, un aroma que me era muy familiar invadió mi olfato, no me fue difícil de conocerlo, ese aroma lo sentí con mucha intensidad como cuando aún era un adolescente, era el perfume característico que destiguia a Daren de los demás lobos.
Abrí mis ojos y ví que