135 Solos.
DÍAS DESPUÉS
Desperté en la madrugada, sentí una fuerte patadita de mi bebé, cuando abrí mis ojos se estaba moviendo bruscamente, de inmediato comencé a sentir un dolor en la cadera, entonces me senté en la cama y comenté
—¿Qué sucede? —Senti una fuerte pisada, entonces gemí.
—¡Aún no es hora! ¡Mamá, papá!
Los llamé, ellos fueron a mi habitación casi enseguida.
—Creo que va a nacer.
—Pero falta una semana. —dijo papá.
Me dio otro dolor, aún más fuerte.
—¡Va a nacer!
Dije en medio de quejid