*—Callum:
Si pensaba que podía seguir ocultando su estado, estaba muy equivocado.
Callum inhaló una bocanada de aire fresco por la nariz, mantuvo el aire un momento y lo soltó lentamente por la boca. Repitió el ejercicio varias veces, aferrándose a ese intento de control como si de ello dependiera no desmoronarse. Al menos las náuseas retrocedieron un poco.
Pero la realidad era que los síntomas del embarazo eran cada vez más imposibles de ignorar. Por las mañanas, las náuseas lo destrozaban. Has