*—Callum:
El ascensor fue otro reto: mientras subía, el movimiento le revolvía el estómago vacío. Cerró los ojos, mordiéndose el labio para contener las náuseas. Por suerte, no llevaba nada dentro para devolver, pero aun así sintió ese ardor agrio en la garganta. Cuando llegó al piso correcto, respiró hondo varias veces antes de salir.
Frente a la puerta, tecleó el código de acceso. El mismo de siempre. El mismo que no habían cambiado desde antes de mudarse con Dominick. Eso le provocó un nudo