*—Callum:
Avanzó tambaleante hasta el escritorio de Dominick, sintiéndose como si caminara a través del desierto hacia una fuente de agua. Se sentó en la imponente silla ejecutiva y apenas su cuerpo hizo contacto con el cuero, una nube concentrada de feromonas surgió del respaldo, envolviéndolo.
—Ah… Dios —susurró, sintiendo que su cuerpo entero reaccionaba.
Un gemido gutural escapó de su garganta. El olor lo embriagaba. Lo llenaba. Lo sostenía. Era como si, por un instante, su mundo volviera a