Subtítulo:
“No siempre somos lo que recordamos, pero sí lo que llevamos en la sangre.”
Ariadna volvió a casa en completo silencio. No encendió la radio, ni revisó el celular. Solo conducía como si el camino conociera su destino más que ella misma. El encuentro con Kael la había dejado sin aliento. No por miedo. Sino por esa maldita sensación que le causaba: ese instinto de confiar en él, incluso cuando la lógica gritaba lo contrario.
Estacionó el auto frente a su edificio y se quedó sentada, m