Subtítulo:
“Cuando los celos despiertan la bestia, la pasión se convierte en territorio marcado.”
La noche en la cabaña era densa, cargada de una tensión que no venía solo del bosque. La chimenea crepitaba, pero el verdadero fuego estaba en la mirada de Kael. Su mandíbula marcada temblaba de la contención que apenas lograba sostener. Kaleb había estado demasiado cerca de Ariadna durante la tarde: sus palabras cargadas de insinuaciones, su mirada deslizándose por cada curva de ella sin pudor.
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