-Annabel-
Darius dio un paso hacia mí. Cada movimiento suyo parecía calculado, contenido, como si se contuviera de algo más que de tocarme.
—¿Y bien? ¿Nada que decir? —Susurró mirándome a los ojos.
No supe qué decir. ¿Cómo podía saberlo? Yo solo pensé que tenía que venir a este lugar y lo hice.
—Solo vine a buscar respuestas —murmuré, apartando la vista—. No tiene nada que ver contigo.
—Y supuestamente tampoco tiene que ver contigo. Así que no entiendo por qué estás aquí —sus palabras fueron