-Annabel-
El sol estaba alto, y aun así temblaba. No de frío, pero si de nervios. Las calles de la ciudad seguían llenas de gente, autos, ruido… todo tan normal que dolía. Nadie sabía que, a unas cuadras de ahí, una bruja se había escapado por la ventana de su supuesto compañero destinado.
Me metí en un callejón estrecho, buscando alejarme de la multitud y salir de una vez por todas de esa ciudad, antes de que el sello que coloque en mi para ocultar mi olor desapareciera. No era una especialist