-Annabel-
–¿Qué me está queriendo decir?
La consejera Sybilla solo negó con la cabeza.
–Algún día lo sabrás.
–Aquí están. –La voz de mi tía llegó a mis oídos. Dí la vuelta y ahí estaba en la entrada.
–Tía.
–¿Qué haces aquí Annabel? Desapareciste del salón.
–Lo siento tía, me perdí.
Después de eso la noche transcurrió con normalidad y ya era de madrugada cuando al fin pude dormir en mi cama.
El fin de semana llegó y entre los deberes, visitar el pueblo para que me dieran dinero y mi castig