Capítulo 70.
Capítulo 70
Arya.
El frío de la sierra no era nada comparado con el escalofrío que recorrió mi columna al reconocer esa silueta. Lior. El Beta de la manada del Valle, el hombre que durante años había convertido mis días en un infierno de silencios y mis noches en un recordatorio constante de mi insignificancia.
Él no era como Dorian; Dorian era una tormenta de sombras, pero Lior era la personificación de la crueldad, el que disfrutaba golpeando a una omega solo porque el Concejo se lo permitía.
Lior bajó la ballesta, pero su sonrisa no desapareció. Era esa misma expresión torcida que ponía antes de lanzarme contra las paredes de la cocina o de pisar mis manos cuando intentaba recoger las hierbas del suelo.
—Vaya, vaya... la pequeña rata ha aprendido a correr —dijo Lior, su voz era un eco de mis peores pesadillas—. ¿De verdad creíste que podrías cruzar la frontera sin que yo lo notara? Te he estado rastreando desde que saliste de las bodegas. Te conozco, Arya. Conozco cada uno de tus