Capítulo 12.
Capítulo 12
Arya
Las palabras de Elara me golpearon como un puño de hielo. No solo por la revelación de mi supuesta conexión con Dorian, sino por el final de su sentencia.
Me quedé fría. Los movimientos en el vientre que había sentido antes ahora tenía nombre y un peso insoportable.
El terror me secó la garganta.
—No —susurré, retrocediendo un paso—. Eso no es posible.
Me di vuelta, incapaz de escuchar más y salí de enfermería sin despedirme de la anciana Gamma.
El pánico me impulsó a correr por los pasillos, hasta que me detuve bruscamente en el ala Oeste.
No podía respirar. Apoyé mi mano temblorosa sobre mi vientre.
Cachorros del Alfa. Negué con la cabeza, mis ojos llenos de lágrimas.
Mi miedo no era solo a la maternidad, sino a la condena que sería para esta criatura si alguien del Consejo llegase a enterarse del origen de mi sangre.
En ese instante, Akira sintió una presencia. Alcé la vista. En el final del pasillo, una silueta se movió y desapareció rápidamente en la penumbra.