Capítulo 124.
Capítulo 124
Arya.
El frío del desfiladero nos golpeó fuerte mientras nos alejábamos de las ruinas del monasterio. A mi lado, Dorian cargaba con el peso de su padre, mientras Caín, con el hombro todavía ardiendo por el ácido, cerraba la retaguardia con la espada desenvainada.
Nadie hablaba. El silencio era denso, roto solo por el crujido de la nieve bajo nuestras botas y los quejidos metálicos de la armadura de Thane. Cada vez que mis pies resbalaban, sentía una punzada en el vientre, una adver