Capítulo 138.
Capítulo 138
Arya.
El silencio en los aposentos reales era denso, casi sólido. Sarah dormía en su cuna. Me senté al borde de la cama, frotándome las sienes. El dolor del parto seguía ahí, un recordatorio sordo de mi fragilidad física en un momento donde necesitaba ser de hierro.
Dorian entró. No traía la capa ni las insignias. Solo una camisa de lino manchada de ceniza y esa mirada gris que siempre precedía a una ejecución.
—¿Lo has encontrado? —pregunté, bajando la voz para no despertar a la n