El pesado silencio que reinaba en la sala del consejo de la Manada Luz de Luna solo se veía interrumpido por el golpeteo seco y rítmico de las uñas de Ámbar contra la superficie pulida de la mesa. Tenía la mandíbula tensa y los labios apretados en una línea fina, mientras no apartaba la mirada de la carta sellada que Aldrake sostenía en la mano: el aviso oficial del Consejo de Ancianos.
—La segunda jornada del juicio… —la voz de Aldrake era baja y contenida, aunque un atisbo de irritación brill