El pecho se le contrajo con dolor al ver a sus padres correr al lado de Amber, protegiéndola del escrutinio de los Ancianos.
Su madre la rodeó con los brazos con aire protector, susurrándole palabras de consuelo al oído. Su padre puso una mano firme sobre el hombro de la joven, fulminando con la mirada a quien se atreviera a dudar de ella.
Era una escena con la que Livia había soñado innumerables veces: sentir el calor del abrazo materno cuando el mundo se volvía frío. Escuchar la voz tranquili