—Dejadme hablar.
La voz de Madame Julie resonó, firme y autoritaria a pesar de su edad. Se expandió por la sala como un trueno, acallando los últimos murmullos que aún quedaban tras las palabras de los testigos falsos.
Todos los ojos se volvieron hacia ella. Incluso quienes momentos antes escupían veneno contra Livia se quedaron paralizados, palideciendo al ver a aquella mujer erguida, flanqueada por Ria y Felly.
Madame Julie no miró a la multitud. En su lugar, alzó la barbilla y dirigió su mir