La cabeza de Aldrake latía con una frustración insoportable mientras se masajeaba las sienes con fuerza, como si intentara aplastar el dolor que crecía dentro de él. ¿Cómo era posible que su Beta hubiera olvidado informarle sobre la visita del Rey Licántropo? Era un descuido monumental, imperdonable… y ahora lo había tomado completamente por sorpresa, dejándolo en una posición vulnerable que detestaba.
La llegada del Rey Licántropo a su hogar —y por primera vez, nada menos— hizo que la ansiedad