Las palabras se expandieron por la sala, posándose pesadamente en el pecho de todos los presentes.
En el extremo opuesto del salón, las grandes puertas crujieron al abrirse. Todas las miradas se volvieron hacia la entrada, donde avanzaron dos figuras imponentes: el Beta y el Gamma del Rey Licántropo. Su sola presencia hizo estremecer de respeto a cuantos los observaban.
Normalmente, era el propio Rey quien escoltaba a alguien ante la justicia. Y, de hecho, él había querido hacerlo. El deseo ard