Capítulo 136 —Una promesa viva
Narrador:
Sasha seguía sentada al borde de la cama, con los dedos entrelazados a los de Eros, su frente apoyada contra el dorso de su mano. No hablaba, no lloraba, solo estaba… como si respirar fuera una extensión de él. La puerta se abrió con suavidad. Una enfermera joven, de rostro amable y gesto cansado, entró en puntas de pie. Se detuvo a pocos pasos, sin querer interrumpir, pero sabiendo que debía hacerlo.
—Señorita… —murmuró con cuidado —Ya no puede quedarse.