Capítulo 115 —Quebrarse juntos
Narrador:
El sacerdote invitó a entrar a la capilla, dond ehabía sido depositado el ataud, antes de llevarlo a la tumba. El salón estaba tenuemente iluminado. No había flores excesivas, ni discursos grandilocuentes. Solo una caja sobria, cerrada, en el centro de la habitación, y algunos sillones dispuestos en semicírculo. El ambiente era silencioso, interrumpido solo por el crujir ocasional de una silla o el sonido apagado de alguna respiración entrecortada. Aylin