Por la noche y ya muy noche, el Alfa por fin terminó su agotador trabajo, sus hermanos todavía seguirían un rato más, estaban moviendo toneladas de droga, los cargamentos eran muy importantes, no podían dejar nada al azar de hacerlo los pura sangre les arruinarían el negocio
Habían recibido información de que los emboscarían si seguían la ruta que tenían trazada, pero Lizandro era mucho más astuto que esos perros del infierno, los logró burlar y la mercancía había llegado a tiempo con el compra