Esa noche el Alfa y su luna recuperaron el tiempo perdido, Lizandro terminó agotando a su mujer, ella descansaba en sus brazos mientras él la observaba dormir profundamente, parecía irreal que la tuviera de nuevo en su cama y en su vida
El Lobezno se despertó ya en la madrugada, el Alfa lo escucho llorar gracias a su excelente oido, se puso de pie y se vistió un pantalón chándal
En menos de nada estaba en la habitación de su hijo cargándolo en sus brazos
— ¿Qué sucede cachorro? ¿por qué lloras