La noche cayó, Valentina estaba jugando con su cachorro en el cuarto del rey, todo a su alrededor gritaba los justos de Lizandro, su loción se podía respirar, el lobezno también sentía que la esencia de su padre estaba por todos lados
Valentino después de la siesta se despertó cargado de energías, balbuceaba y sonreía, el Alfa estaba en el despacho dando instrucciones, la batalla ya estaba encima, no debía descuidar un solo detalle, decidió darse un respiro, subió a su habitación donde encontró