A la mañana siguiente, Valentina despertaba con los rayos del sol, su largo cabello coloreaba la blanca almohada en un bello color chocolate, se dió cuenta que estaba desnuda, seguro Lizandro la había desnudó para que no durmiera incómoda, se fijó más abajo y vió que llevaba puestas sus bragas
— No te hice nada, solo te desnudé para que durmieras mejor — el hombre iba saliendo del armario vestido en un traje hecho a medida, resaltaba en su muñeca un costoso reloj con el que se podría comprar p