Many regresó a la mansión y se encerró en el despacho, el lobo de quinientos años había encontrado por fin a su mate, él no era como Lizandro o como Paolo, no quería atarse a nadie, el creía firmemente que no estaba hecho para vivir en monogamia con una sola pareja, su libertad era lo que más amaba, pero ese deliciosos aroma a flores y chocolate le había perturbado el pensamiento y sin que lo aceptara, también su corazón
En una mansión con lujos que muchos mortales apenas podían imaginarse lleg