Un milagro de la diosa.
La luna cayó en un sueño profundo, Petya rugió de dolor, su luna se le estaba yendo de las manos. Y el sentía que se le iba la vida con ella.
— !Apresurate Angelino, acelera, Adisson se está muriendo, por la diosa luna, no me dejes, no me dejes mi amor!
Gritaba el joven Alfa mientras abrazaba a su pecho lo que quedaba de su amada.
Apenas llegaron a la mansión, encontraron a las lunas que estaban en la sala de estar, los cachorros jugaban con su celular, y los cachorros más pequeños ya