Nos quedaremos en tu castillo, Romano.
En una habitación limpia y ordenada. Aria despertaba de la anestesia que le quedaba en el cuerpo, sus bellos ojos se abrían y observaban a su alrededor.
— Alfa...
El rey de inmediato se levantó del sillón para ir a verla.
— Por fin despertaste, eh, no te olvides que mi nombre es Joshua, ¿Dime cómo te sientes? ¿Te duele algo? — El rey miraba fijamente a su luna. Ella ya no estaba pálida por la perdida de sangre, su tono de piel estaba bien.
— Yo... Me siento bien, pero... No siento n