El padre sobreprotector y territorial.
Después de inclementes dolores de parto, la luna se daba cuenta de que su hija no se le parecía en nada, era la viva imagen de su padre.
— No puede ser, Leonardo, yo cargo a la nena, crece dentro de mi cuerpo, a mí me duele como el infierno traerla al mundo y se parece en todo a ti.
— No te molestes luna, la cachorra es muy hermosa, mírala, tiene uno sojos muy lindos.
— Si, como los tuyos, ¿y yo qué? ¿Es que ninguno de mis hijos va a parecerse a su madre? — La reina hizo un puchero.