Concejo para Rayan Mbampe.
El guepardo apretó los puños, se había imaginado seduciendo a la hermosa loba de cabellos largos y blancos, de ojos azules como el cielo. Pero había resultado ser la luna de ese pulgoso lobo.
— Si lo que dices es verdad, tu diosa te ha favorecido bastante, lobo, pero mientras no sellen el vínculo ella todavía puede divertirse. — El guepardo sonrió.
Lorenzo se le iba a ir encima de nuevo, pero sus tíos lo detuvieron.
— No vale la pena que caigas en las provocaciones de ese felino, Lor