Aleska habla con sus padres.
Los tres hermanos habían sido atrapados, era como muchas otras veces que su padre estaba a por lo menos dos o tres pasos delante de ellos.
Pero si algo tenían esos jóvenes Alfas, es que no eran cobardes, le darían la cara a su imponente padre, como siempre.
— ¡Tíos, que gusto verlos! Saludaban los demás chicos, querían poder evitar el enfado de su tío, pero y no des posible. Los habían atrapado también.
— Mamá, no tengo razones ocultas para no haberte avisado, solo no quería verte... a