Mundo de ficçãoIniciar sessãoAlejandro Marchesi no entró en la mansión De Luca como un invitado, sino como un general tomando una plaza conquistada. Con un gesto seco de su mano enguantada, sus agentes de la Policía Estatal empezaron a relevar a los guardias de Vincenzo en los puntos críticos.
— A partir de este momento, la seguridad de este recinto queda bajo jurisdicción policial —anunció Alejandro, su voz re







