Mundo ficciónIniciar sesiónLa luz azulada de las pantallas de Miller bañaba el rostro de Elara, dándole una apariencia espectral. El aire en el búnker de la casa de hierro se sentía viciado, cargado con el olor a metal y la estática de una tormenta inminente.
Miller no levantó la vista. Sus dedos volaban sobre el teclado, desenterrando los pecados que Vincenzo De Luca había intentado enterrar bajo capas de burocracia corrupta y sangre.
— Aquí e







