El estruendo de las palas del helicóptero de los Praetorian Vigil sobre el hangar de Estambul era el único sonido que lograba ahogar el caos en la mente de Elara. Dante la mantenía sujeta por la cintura con una fuerza desesperada, su cuerpo actuando como un escudo humano mientras el aire viciado de queroseno les azotaba el rostro.
La vibración de la aeronave se sentía en sus propios huesos, un recordatorio metálico de que la huida era real, pero el peligro apenas comenzaba.
Miller, de mirada gé