La voz de Mara Blaine se escuchó, cargada de dolor.
—No puedo creerlo, me niego a creerlo, es imposible, no puede ser ella, Orion, eso que dices es imposible, dime que no es verdad —Mara, cargada de tristeza, negaba una y otra vez que la nana de sus hijos fuera la cómplice de Ember.
—Lo siento, madre, me gustaría poder negarlo, pero temo que es imposible, la vi con mis propios ojos, no hay la menor duda —su voz sonó llena de decepción y tristeza, al igual que su madre.
Orion Blaine, aun costado en uno de los sillones del hospital donde se hallaba Destiny. Observó cómo su madre, llena de tristeza y dolor, era consolada por su esposo.
Destiny, se sentía un poco culpable, observaba a todos en el lugar con lo que parecía una preocupación inmensa por su seguridad.
Destiny no recordaba a la mujer de la que hablaban, pero parecía ser bastante importante, pues hasta donde tenía entendido, ella había sido robada, de manera indirecta, por la nana de su hermano y ella.
—Mi amada esposa, no debes