Vikram se encontraba en su oficina, el humo de su cigarro formando espirales en el aire mientras observaba fijamente la pantalla de su teléfono. Su mirada se oscureció al ver el nombre de Eleanor en la notificación.
—¿Qué ocurre? —preguntó al responder.
—Señor… recibí la orden. ¿Está seguro de que quiere suspender todo?
—¿Desde cuándo cuestionas mis órdenes? —su voz era fría, implacable.
—No lo hago, solo…
—Katerina debe estar aquí. No hay más sesiones. No hay más tiempo. Tráiganmela.
Sin darle