Capítulo 91. Fin de la simulación.
Marian negó con la cabeza. Una y otra vez.
Las lágrimas resbalaron por sus mejillas. Calientes. Rápidas.
El dolor físico del golpe en el labio desapareció. Un dolor mucho más grande, más profundo y oscuro, le atravesó el pecho.
—Inventar a esta facción rebelde fue brillante, jefe —dijo el interrogador—. Zaldívar cree que nosotros somos sus verdaderos enemigos. Cree que usted lo está ayudando a rescatar a su madre. Le entregamos la excusa perfecta para buscarlo.
—Él necesitaba un ejército para e