Capítulo 90. La trampa.
Marian caminó de un extremo a otro de la habitación.
Sus muñecas ardían. La piel estaba roja, marcada por círculos morados. Las bridas de plástico la habían cortado profundamente durante la última hora. Levantó la mano derecha. Se tocó el labio inferior con la yema del dedo índice.
Sintió un pinchazo agudo. Retiró la mano.
La sangre seca manchaba su piel. Le dolía la mandíbula. Le dolía el cuello.
Hacía apenas media hora la tenían atada a una silla de madera. Una luz blanca y cegadora apuntaba