Capítulo 89. El jaque mate.
Camelia sacó el teléfono del bolsillo del pantalón de Fernando.
El aparato encriptado pesaba en su mano. La pantalla negra reflejó su rostro pálido.
Luciano dio un paso hacia ella.
—¿A quién vas a llamar? —preguntó él. Su tono denotaba puro nerviosismo.
—A la única persona que tiene un ejército privado en el continente y que no se apellida Fontana —respondió ella.
Buscó en la lista de contactos. Presionó un nombre. Arturo Zaldiviar.
—Camelia, no lo hagas —advirtió Luciano, acercándose más—