Capítulo 88. Traición por amor.
Fernando no dudó. No tembló. No apartó el teléfono de su oído.
—Sí —respondió. Su voz fue un témpano de hielo—. Acepto. Tomaré tu lugar a cambio de salvar a mi madre. Envíame las coordenadas.
Con esas palabras, cortó la llamada.
Guardó el teléfono en el bolsillo y dio un paso hacia la mesa para agarrar su arma.
Pero no llegó, porque Camelia se interpuso en su camino. Su rostro estaba pálido, pero sus ojos ardían de furia.
—No lo harás. ¡Te lo prohíbo!
Fernando intentó apartarla con suavidad.
—Q