Capítulo 68. Protegiéndolo de él.
—¿Muerto? —repitió Fernando.
—Está sentado en una silla en mitad de la habitación.
Fernando frunció el ceño.
—¿Qué?
—Le cortaron la garganta. Sin pelea. Sin disparos. Profesional.
El silencio invadió la villa.
—Y hay algo más.
Fernando apretó el teléfono.
—Habla.
—Dejaron un mensaje.
—¿Para quién?
Luciano tardó dos segundos en responder.
—Para ti.
Fernando sintió que algo frío le recorría la espalda.
—¿Qué dice?
Del otro lado de la línea solo se escuchó la respiración de Luciano.
—"Algunas deud